Los ojos de la secretaria estaban rojos, mirando a Luana como una serpiente venenosa, como si fuera a atacarla en cualquier momento y arrancarle la garganta con los dientes.
¡Todo era culpa de esa maldita Luana! Si no fuera por ella, no estaría viviendo una vida tan miserable.
Luana la miró de arriba abajo y luego esbozó una sonrisa sarcástica.
— Parece que realmente eres muy adecuada para este trabajo.
El tono de Luana estaba lleno de ironía.
La secretaria se enfureció de inmediato.
Ella tenía