—¡Mamá, mira! La pequeña Mimi...
Mia señaló hacia la sala con expresión preocupada.
El corazón de Luana se encogió de inmediato.
—¿Qué le pasó a Mimi?
Corrió hacia allí.
En cuanto entró en la sala, vio a Lucca y Matteo agachados frente a la pequeña cama de la marta blanca.
Mimi estaba acostada boca arriba, completamente inmóvil.
Las cuatro patas apuntaban hacia el techo.
Parecía totalmente sin vida.
El rostro de Luana palideció.
—¡Mimi!
Se apresuró a tomar al animal en brazos.
—¡Mimi