A primera hora de la mañana, Luana y los niños se levantaron y tomaron un desayuno sencillo antes de salir. Lucas y Mateo llevaban monos, camisetas de rayas y gorras de béisbol amarillas, con un aspecto alegre y radiante.
Mía llevaba un vestido delantal sobre una camiseta de rayas, haciendo juego con sus hermanos. Completaba el conjunto con un pequeño sombrero de paja y unas adorables horquillas de fresa en sus trenzas, lo que la hacía irresistiblemente encantadora.
«¡Dios mío, mis ahijados son