— Alessandro...
Camila llamó, viéndolo mirar fijamente hacia donde Luana había ido. Sentía una inseguridad creciente e intentaba, a toda costa, parecer vulnerable.
— Pareces distraído. ¿Pasó algo?
Alessandro desvió la mirada, impaciente. La suave melancolía de Camila, que antes lo tranquilizaba, ahora le resultaba sofocante.
— Ve a reunirte con tus amigos, Camila. Tengo negocios que tratar con algunos socios ahora — dijo, dejándola atrás sin esperar respuesta.
Camila apretó los labios, sintiend