JADE AL-QALA
Ahora ya nada tenía sentido para mí. Todo había sido una cruel mentira, un engaño tan frío que me convertía en una maldita marioneta en las manos de Hassan. Él no me amaba, su amor tenía nombre y apellido, y esa mujer no era yo. Nunca lo fui y... nunca lo sería.
En el rincón más oscuro de mi mente, la imagen de Hassan se distorsionaba. Cada rasgo noble se convertía en una mueca hipócrita, un recordatorio de que el hombre que había prometido protegerme y amarme había construido su