HASSAN AL-ÁSAD
—No te necesito, Hassan, así que vete —susurra con una decisión que me sorprende.
—¡Chiquilla! —susurro con dolor al escuchar sus palabras llenas de resentimiento.
—¿O es que ya te cansaste de ignorarme y ahora sí quieres cumplir con tus deberes de esposo? —pregunta con rabia contenida.
—¡Aghfir li! *¡Perdóname!* —Bajo la mirada, ya que me resulta difícil sostenerle la mirada a esos ojos que me miran con rencor. —Yo te a...
—No, Hassan, no te atrevas a decirlo; si me amaras com