HASSAN AL-ÁSAD
Said abre la puerta y mi corazón se estruja; la rabia, la impotencia y las ganas de quemar todo a mi paso me embargan por completo al ver a mi chiquilla dormida en la camilla.
Observo la venda que cubre su cabeza, el collarín que hay en su cuello; observo su brazo y este está enyesado; puedo ver en su rostro algunos golpes y raspones que hay en él.
Mi respiración es errática y pesada; siento que en cualquier momento mandaré todo a la mierda y terminaré destruyendo todo a mi pas