HASSAN AL-ÁSAD
—Pero, no me importa lo que piensen los demás de mi Hassan, solo me importa lo que tú pienses de mí, lo demás no importa —respondo.
—Pero a mí sí, Rohi, eres mi esposa y a mi esposa nadie le falta el respeto. —Deja un beso en mi sien y observo a las chicas que nos miran como si nos hubiera salido otra cabeza. —Merecen ser castigadas, chiquilla.
—Pero no quiero que lo hagas, Hassan, no quiero que todo el mundo me termine odiando por ser tu esposa —susurró.
—No haré nada, Rohi,