JADE AL-QALA
La tenue luz dorada que se colaba por la rendija de mi puerta no solo era el eco de la esperanza de Hassan; era, sobre todo, el reflejo de la mía propia, una chispa que, día tras día, alimentaba la inquebrantable determinación que me impulsaba. Han pasado semanas desde nuestro regreso al palacio, semanas que se han convertido en un crisol donde forjo la nueva versión de mí misma, la Jade que emerge de las cenizas de un amor traicionado, pero con la fortaleza de una leona que prote