CAPÍTULO 77. NUNCA TE HA IMPORTADO
Puerto Escondido, Oaxaca.
— ¿Ahora sí, me piensas escuchar? —Arnulfo cerró la puerta de la oficina de Álvaro.
Su sobrino soltó el lápiz táctil que sostenía entre sus dedos, se puso de pie.
—No quiero hablar de Iñaki, aún no he podido perdonar todo lo que nos hizo su padre y no sé si algún día lo pueda hacer. Enterarme que sigue sus pasos, me llena de ira —pronunció con dificultad.
—Lo sé, pero te repito que es un Alvarado y merecía el beneficio de la duda, al haber ayudado a Pau.
Álvaro se