Caleb regresó, cubierto de sangre. Intentó entrar a su habitación sin ser visto, pero no pudo escapar de mi mirada. Luego camino hacia su habitación, preocupada. Abro su puerta sin tocar.
- Caleb, ¿estás bien? Le pregunté.
Se da la vuelta, sorprendido. Acababa de quitarse la camiseta ensangrentada. No veo heridas. Así que mató a alguien… otra vez.
- ¿Qué haces todavía despierto a esta hora? Me pregunta
No pude. Te fuiste temprano y aún no habías venido a pesar de que estaba oscuro y habían pasa