¡Caleb!
Abro los ojos, el corazón late con fuerza. Al ver a Maya frente a mí, salto a sus brazos y la abrazo.
- ¡Dios mío, Maya! ¡Tuve la peor pesadilla! digo débilmente . Tú... estabas muerta... te perdí...
Me mira a los ojos antes de sonreírme.
- Es sólo una pesadilla. Nunca te dejaría. Dijo ella sonriendo . Todavía tenemos una larga vida juntos por delante.
Le devuelvo la sonrisa. La desesperación y la impotencia que vi en esa pesadilla... Dios mío, no me hagas ver un día como este.
Mientras