El silencio que siguió a mi comentario no fue incómodo. Fue… revelador. La mayoría de las personas, cuando son confrontadas con algo que no encaja en la imagen que otros tienen de ellas, reaccionan de forma inmediata. Se justifican. Se defienden. Se apresuran a llenar el espacio con palabras. Ella no.
La mujer sentada frente a mí simplemente sostuvo mi mirada durante unos segundos más, como si estuviera evaluando cuidadosamente qué respuesta valía la pena dar… y cuál no. Era una reacción demasi