Parte 4...
Solo pensar que el océano estaba al lado la ponía ansiosa. Tendría que ser fuerte para poder salvar a su madre, pero el precio que cobraba empezaba a resultar demasiado alto. Tal vez demasiado alto.
La noche anterior había vuelto a tener pesadillas de explosión, gente gritando, fuego y hasta sintió el abrazo helado de la muerte en su mente. Se había despertado asustada y cubierta de sudor. Tuve que ducharme para volver a dormir y eso me llevó más de media hora.
Incluso con los ojos a