Parte 5...
Ella casi se rió. ¿Herdera de qué? No tenía un centavo. Ni siquiera el pequeño apartamento donde vivía era suyo. ¿Protegerían sus cuadernos o su delantal? Tal vez alguien quería robarte tus zapatillas desgastadas o tus jeans gastados.
Si el viera el saldo de su cuenta bancaria, sabría que estaba tan rojo como un camión de bomberos. Incluso fue cómico. Vio que se acercaban tres hombres más.
— Estos son mis guardias de seguridad”- el explicó, — Están atentos a lo que pueda pasar. No se