Parte 5...
Ella le daría un heredero, pero tendría que perder al hombre al que había llegado a amar. Como siempre, la vida era pesada para ella. Cerró los ojos y poco a poco el sueño se apoderó de ella.
Cuando despertó, ya era de día. Las cortinas dejaban entrar algo de luz al exterior. Volvió la cara y encontró a Kostas sentado en un sillón, mirándola con severidad.
Estaba avergonzado, parecía que no había dormido.
— ¿Por qué estas ahí? - se sentó — ¿No dormiste?
— No mucho - se levantó y fue