Aquel beso llevaba una oleada de añoranza mezclada con un dolor desgarrador que fue directo al corazón de Rose. Extrañaba a Matteo con todo su ser, en cuerpo y alma. Tanto que dejó de pensar con claridad y le devolvió el beso, con más fuerza, con más profundidad.
Los brazos de Rose rodearon a Matteo, mientras sus labios se volvían exigentes, deseando algo más que un simple beso.
—Te extraño —susurró Rose sin darse cuenta cuando por fin sus labios se separaron.
Y ese beso... esa añoranza... era