ESTÁS PIDIENDO ALGO IMPOSIBLE
—Estás pidiendo algo suicida… —exclamó Mía (antes Maya), incrédula.
—Nadie me impedirá estar contigo esta noche —dijo Antonio, con voz firme.
Hubo silencio entre ambos.
Mía bajó la mirada, sin saber qué responder.
Solo se escuchaba el sonido de un alfiler cayendo… y el latido acelerado de su corazón.
—Puedes pedirme otra cosa… pero no eso —susurró Mía.
Antonio sonrió ligeramente… como si ya hubiera previsto su rechazo.
—¿Qué tal si solo duermes conmigo esta noche? No te preocupes… no voy a tocarte —dijo él.
¿Cómo confiar en ese diablo… después de lo que acababa de pedir?
—Yo… eh…
—No tienes que hacerlo si no quieres —repitió Antonio. Pero en el fondo, Mía sabía que rechazarlo no sería bien visto… él fue quien la entrenó. ¿Sería correcto negarse?
—Está bien… dormiré contigo. Solo iré por el edredón —murmuró Mía. Antonio sonrió.
RECUERDOS DE INFANCIA
—¿Por qué esa cara tan triste? —preguntó su dulce amiga de la infancia.
—No quiero volver a la mansión de mi