ESTÁS PIDIENDO ALGO IMPOSIBLE
—Estás pidiendo algo suicida… —exclamó Mía (antes Maya), incrédula.
—Nadie me impedirá estar contigo esta noche —dijo Antonio, con voz firme.
Hubo silencio entre ambos.
Mía bajó la mirada, sin saber qué responder.
Solo se escuchaba el sonido de un alfiler cayendo… y el latido acelerado de su corazón.
—Puedes pedirme otra cosa… pero no eso —susurró Mía.
Antonio sonrió ligeramente… como si ya hubiera previsto su rechazo.
—¿Qué tal si solo duermes conmigo esta noche?