Capítulo 128: El Despertar de la Memoria
Mabel
El calor del abrazo de Rafael todavía parecía impregnado en mi piel. Ver a Alice tan radiante y saber que mi Marcos, el hombre que arriesgó su propia vida para mantenerme con vida, por fin estaba a salvo, me trajo un alivio que no había sentido en décadas.
Estaba lista para abrazar el futuro, lista para conocer por fin al hijo de mi Sofía. Pero bastó una sola frase: «Nate está en la UCI», para que el suelo desapareciera bajo mis pies.
La oscuridad