Capítulo 126: El peso y el alivio
Rafael Monteiro
El aire del hospital empezaba a asfixiarme. Cada pitido de los monitores y cada olor a antiséptico traían de vuelta recuerdos que luchaba por mantener enterrados. Cuando Chen finalmente cruzó las puertas dobles de la UCI y caminó hacia nosotros, sentí que mis hombros se relajaban apenas un poco.
Nos contó que Laís seguía allí dentro, que Nate estaba respondiendo bien y que su fortaleza, como siempre, desafiaba a la medicina.
—Laís se niega a apa