Capítulo 125: El juramento del silencio
Laís
El tiempo en un hospital no se mide en horas, sino en latidos y en el sonido rítmico de las máquinas que se empeñan en mantener la vida allí donde parece querer apagarse.
Cada minuto que pasaba en aquella sala de espera, bajo la luz blanca e impersonal, parecía una eternidad interminable. Mi mente era un carrusel de imágenes: Nate cambiándose de ropa frente a mí, su risa al hablar de la "semilla", el calor de su cuerpo junto al mío... y después, el v