Capítulo 90 —Soy tu esposa
Narrador:
Miranda entrecerró los ojos y se masajeó la muñeca adolorida con una sonrisa tensa, recuperando parte de su arrogancia.
—Te recuerdo algo, Adler… que tu esposa, soy yo.
Roman dejó escapar una risa baja, oscura, completamente carente de humor.
—Tú eras mi esposa. Hasta que me robaste y huiste como la cobarde que siempre fuiste.
Miranda alzó la barbilla con altanería, pero él vio el leve temblor en sus labios, la forma en que sus manos se crisparon sobre la me