Capítulo 46 —No voy a rendirme
Narrador:
El aire entre ellos se volvió denso, irrespirable.
Los ojos de Roman ardían con algo oscuro, algo salvaje, algo peligroso.
—Pues mala suerte, Escalante… porque ya lo haces.
Y sin darle tiempo a reaccionar, la tomó del rostro con ambas manos y la besó.
No fue un beso dulce, no fue un beso paciente.
Fue un choque de cuerpos, de respiraciones, de alientos mezclados con rabia y deseo.
Aylin soltó un jadeo contra sus labios, intentando apartarlo, pero él la