Capítulo 39 —Dorian Langdon
Narrador:
El despacho estaba en penumbra. Solo el resplandor de la ciudad, más allá de los ventanales, iluminaba la expresión severa de Roman.
Dominic entró con el teléfono aún en la mano, la mandíbula tensa, el ceño marcado con el peso de la frustración.
—Nada —soltó de golpe—. Ni con todos mis contactos podemos sacarla. Al menos no por los canales regulares.
Roman no respondió enseguida. Se pasó una mano por el rostro, tratando de contener la furia que ardía bajo s