Capítulo 26 —Y la bofetada retumbó
Narrador:
La mirada de Roman era un pozo oscuro que la atrapaba sin remedio.
El calor de su cuerpo la envolvía, cada aliento entre ellos era una corriente eléctrica.
Aylin intentó apartarse, pero Roman no se movió ni un centímetro.
—No me mires así, Aylin —su voz sonó como un susurro peligroso, apenas un roce de aliento contra su piel—. O juro que voy a besarte aquí mismo…
Ella tragó saliva, con el pulso martillándole en el pecho.
—No me interesa lo que haga c