Mientras desayunaban en un restaurante del pueblo, Mario recibió un mensaje de Luisa en su celular.
»Me gustaría verte esta tarde, amor, antes de que el fin de semana termine. Puedo pasar a tu casa? Iré con lo niños, para que jueguen con los Javier, Jerónimo, Jacob y mi hermana, te parece?
Con un largo suspiro, Mario demoró la respuesta a Luisa. Miró en dirección a Rebeca, que ahora actuaba como si fuera su esposa. Se había apersonado de pedir lo que iban a comer, estaba sentado al lado de Mari