Como hubiera anunciado, Luisa llegó a la casa vacacional de Mario cuando la tarde todavía era joven. Venía acompañada por los dos hijos de los Amaya que, de inmediato, se juntaron con los trillizos y Viviana para jugar, mientras que la joven niñera se sentó en la sala de la casa junto a su novio. Rebeca, siguiendo sus líneas en la obra de teatro que estaba dispuesta a ejecutar, se quedó cuidando de los pequeños, apartada de los sucesos que acontecían en la primera planta.
—Me gustaría que me ha