44. LIA, ME OCULTA ALGO.
Arthur
Había llegado a la casa algo cansado, pero con la esperanza de verla. Llamé varias veces durante el día, pero no hubo respuesta. Me preguntaba si seguía con sus padres o si simplemente había decidido ignorarme. La incertidumbre me molestaba más de lo que estaba dispuesto a admitir. Al entrar, saludé a mi madre, le di un beso en la mejilla y luego fui directo hacia mis gemelas, que jugaban alegremente con ella. Mi padre, como siempre, estaba absorto en su periódico, indiferente al caos o