68. NUEVA OPORTUNIDAD DE VIDA.
Lía.
Quería abri los ojos, pero sentia dificultad, mi cuerpo estaba pesado, mis músculos no respondían y, aunque no sentía dolor, la sensación de impotencia era abrumadora. Poco a poco, fui abriendo los ojos. Lo primero que vi fue el techo blanco y limpio del hospital. A mi lado, estaba Arthur, con una expresión de alivio que nunca había visto antes.
—Mi amor, has despertado —dijo emocionado, besándome suavemente en la mejilla. No podía responderle. Apenas si lograba mover la cabeza. Lo vi sali