—Daniel, sé que hemos estado distanciados, pero en este momento tengo cosas que hacer. Prometo compensarte todo este tiempo perdido, pero hoy no puedo.
—Ok, ok Victoria; solo quiero invitarte una copa. Ya eres libre hay que festejar.
—Aún no; esa señora me odia demasiado.
—Y puede que tenga razón: mataste a su hermana.
—Gracias por defenderme —dijo Victoria un poco asombrada por las palabras de Daniel.
Toma, relájate, te llevaré a casa luego. Victoria tomó de su copa de licor; se le