Muy temprano salió en busca de ella. Llamó a la empresa y le dijeron que no había ido a trabajar. Entonces llamó al salón de eventos y le dijeron que llegaría en un momento. Pero ya no tendría que buscarla; estaba frente a él, caminando por la acera de la calle, tomando de su botella de agua. Comenzó a pitar para que ella lo viera, pero esta ni siquiera se inmutó; los que sí se enojaron con él fueron los conductores de los autos que estaban adelante, pues pensaron que lo hacía para molestarlos.