Brenda se sentía en el lugar equivocado; Andrés ya no la miraba y parecía que la odiaba. Hace tiempo había cambiado con ella, pero ahora estaba tan distante, parecía tener la cabeza en algo o en alguien más.
Andrés tenía otro asunto que le daba vueltas en la cabeza: su esposa Bella, al morir estaba embarazada. Tenía sospechas de si el bebé fuera de él y decidió saber de una vez por todas la verdad; ya no quería seguir martirizándose ni un día más. Le pidió a su abogado que se encargara del asun