Andrés la invitó a un trago en la barra; ella aceptó el que el mesero le sirvió. Continuaron conversando y riendo. Era la una de la mañana y Victoria solo había tomado dos vasos con licor. Decidió que ya debía ir a dormir, puesto que su amiga Rebeca ya le había dicho que tenía mucho sueño, pero Andrés la invitó nuevamente a la pista de baile. Era la única manera en que podía abrazarla, rodearla con sus brazos y pegarse a ella tanto que podía sentirla toda.
Victoria era consciente de lo que suce