Dos Semanas Después
Fiorela estaba lista para ir al altar con el hombre que amaba; su vestido blanco no solo estaba adornado por las joyas que llevaba, sino también por su gran sonrisa llena de ilusión y sueños.
—Te ves hermosísima, hija, pero daría cualquier cosa por escucharte decir que ya no quieres casarte —dijo su madre con tono triste mientras la miraba a través del espejo.
—Mamá, ¿otra vez vas a empezar? ¡Mírame, estoy feliz! Seré muy feliz con Benjamín; él me ama y yo a él.
—Espe