**Krimson**
La mujer encima de mí, junto a sus gemidos y quejidos de placer, me tenían a mil.
Sus ojos se encontraban dilatados y su boca para entreabierta me invitaba a devorarla, así como mi miembr’o se deslizaba fácilmente por su intimidad.
Era deliciosa, increíble… pero solo una buena entretención.
El aroma de vainilla y miel aún impregnaba mi piel cuando me separé de su cuerpo.
La loba frente a mí sonreía con satisfacción, acariciando mi pecho con dedos perezosos, sus uñas dejando pequeño