**Mikail**
El silencio se extendió entre nosotros como una sombra densa e incómoda. Lyra tenía la mirada baja, perdida en un punto indefinido sobre la mesa, con los labios presionados en una fina línea.
Algo en su expresión me inquietaba; no era enojo ni desafío, sino algo más sutil, más afilado.
Fruncí el ceño y apoyé un codo en la mesa, sin apartar la vista de ella.
—¿En qué piensas tanto?
Ella pestañeó, como si acabara de recordar que yo estaba allí, y dejó escapar un susurro casi imp