Lyra
Sentía una impotencia que me carcomía por dentro. Mikail había cruzado todas las líneas y me tenía chantajeada con lo único que no podía poner en riesgo: la seguridad de mi hijo.
Por eso fingía, por eso le seguía la corriente, hasta tener la certeza de que podríamos ponernos a salvo y volver con Tharion. Todo lo demás podía esperar; mi prioridad era salir de esa pesadilla con el niño junto a mí.
Al pensar en Tharion, el pecho me dolía de angustia. Imaginé su rostro: decepción, rabia, esa