Tharion
El símbolo seguía humeando en la tierra como si el fuego sagrado se negara a borrarlo. Las marcas negras, curvadas como garras, palpitaban una energía que no era de este mundo.
No necesitaba que los sabios me confirmaran lo que ya sabía.
—Magia prohibida —gruñí, mirando a los ancianos reunidos en la sala del consejo—. Oscuridad pura.
Mis manos apretaron el borde de la mesa de piedra. El nombre que resonaba en las investigaciones me quemaba la garganta cada vez que lo escuchaba.
Eloise.