CAPÍTULO 63: EL ECO DEL PASADO
La luna brillaba alta en el cielo, su luz tenue bañaba el claro del bosque. La mujer, de rodillas sobre el suelo, alzó la mirada suplicante hacia el cielo nocturno, sus ojos reflejaban el brillo plateado de la luna llena. Sus manos temblorosas se aferraban a la tierra húmeda, mientras sus labios pronunciaban una súplica que parecía perderse en el viento.
—Por favor, Madre Luna, concédeme un hijo... —rogó con voz entrecortada, su corazón palpitaba con desesperación