CAPÍTULO 59: ALGO MÁS DESPIERTA
Akira caminó tambaleante por la orilla del río, apenas podía mantenerse en pie solo por la pura fuerza de voluntad. Cada paso era una tortura, el dolor recorría su cuerpo haciéndola sentir más frágil y vulnerable de lo que ya era. Su piel estaba desgarrada en múltiples puntos, los pies lacerados por las rocas afiladas, y su labio roto. La sangre había manchado su ropa rasgada, y un dolor punzante en su rostro le recordaba el roce de la bala que, aunque no había s