El claro estaba envuelto en una suave luz plateada, como si la luna misma hubiese decidido bendecir con su presencia ese momento tan crucial.
Rachel, con el corazón latiendo frenéticamente en su pecho, observaba la figura etérea de la diosa Luna.
Cada fibra de su ser estaba llena de expectación y temor, pero la necesidad de respuestas la impulsaba a seguir adelante, a pesar de la incertidumbre que la devoraba por dentro.
—¿Por qué no puedes ayudarme? —preguntó con un nudo en la garganta, su v