Capítulo XXX

Ilan

La mirada decepcionada de Selene carcomió mi pecho y dejó un vacío difícil de llenar. Me enfurecía tener que humillarla de la forma en que lo había hecho, pero el que mi padre estuviera tan pendiente de mis movimientos ya me tenía nervioso. Sabía que solo estaba esperando a que cometiera el más mínimo error para echarme en cara lo equivocado que estuve al traer a Selene a la aldea y, para ser sincero, yo mismo comenzaba a preguntarme por qué lo había hecho.

La joven tenía mi cabeza dando v
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