Capítulo XXVI

Ilan

Después de la discusión con Ainara, el grupo comenzó a dispersarse y a reunir a las presas, listos para regresar a la aldea. Me quedé en mi sitio, observando el cadáver del oso frente a mí y pensando en cierta jovencita humana por la que acababa de arriesgar, no solo mi vida, sino la de todos mis hermanos. Las cosas pudieron haber salido verdaderamente mal; el oso pudo haber sido más rápido y entonces no hubiera habido poder en el mundo que me ayudara a salir de sus feroces garras.

¿Qué me
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