Los tres seguimos bajando las escaleras para llegar a los sótanos. El aura de Zack también era imponente, no tanto como la de Seth ni la de Athius, pero era fuerte.
Tener que ir de su brazo me parecía un fastidio. El miró a Sam.
—¿Cómo te llamas tú? —preguntó él, con un tono diferente. —Eres la chica de Astrid y de Mina.
Omitió la palabra esclava. Tal parecía que le daba pena o algo así. O quizás solo se burlara de nosotras.
—Sam. —respondió ella, con vergüenza, no quería mirarlo siquiera a los