Capítulo 4

Narra Kaia

No dormí.

¿Cómo podría? La habitación era demasiado silenciosa. Demasiado quieta. En Noxaria siempre había ruido: carretas pasando, voces distantes, el tintineo constante de las campanas de protección. Aquí no había nada. Solo el silencio pesado del Inframundo presionando contra mis oídos hasta que casi dolía.

Me senté en el borde de la cama, mirando la marca en mi brazo.

Los símbolos brillaban débilmente bajo mi piel, pulsando con un ritmo constante que no coincidía con el de mi corazón. Era como tener un segundo latido, uno que no me pertenecía. Lo toqué con los dedos y sentí calor inmediato.

Recordándome constantemente que estaba ahí.

Que él estaba ahí, de alguna forma.

Me levanté y exploré la habitación por quinta vez. No había mucho que ver. Piedra oscura en las paredes, suelo pulido que reflejaba la luz tenue de cristales incrustados en el techo. La cama era sorprendentemente cómoda, con sábanas negras que olían limpias pero sin ningún aroma particular. Una mesa pequeña junto a la ventana. Un armario vacío.

La ventana.

Me acerqué y miré afuera, aunque ya sabía lo que vería. Nada. O más precisamente, oscuridad escalonada que descendía hacia profundidades que no podía medir.

Ocasionalmente veía luces distantes, como estrellas caídas, pero no podía determinar si eran parte de la fortaleza o algo más.

No había forma de escalar hacia abajo. No había salida visible.

Estaba completamente atrapada.

La puerta no tenía cerrojo. Lo había verificado tres veces. Se abría libremente cuando la empujaba, revelando el corredor de piedra negra que recordaba vagamente de noche anterior. Pero no tenía sentido salir sin saber a dónde ir. Los corredores probablemente eran laberinto diseñado específicamente para desorientar.

Así que esperé.

Las horas pasaron sin marcador claro. Sin amanecer que anticipar, sin reloj que consultar, el tiempo se volvía un concepto abstracto. Podría haber sido una hora o diez. No había forma de saberlo.

Finalmente, escuché pasos acercándose por el corredor.

Me puse de pie inmediatamente, tensándome. La puerta se abrió sin golpe previo.

Nox.

Llenó el marco completamente, su altura haciendo que la entrada pareciera más pequeña de lo que era. Vestía diferente que ayer: todavía completamente negro, pero esta vez era algo entre túnica y armadura, con detalles metálicos que brillaban débilmente bajo la luz.

—Te levantaste temprano —dijo, aunque su tono no sugería aprobación ni desaprobación.

—No dormí.

—¿Por elección o por incapacidad?

—Ambas.

Asintió como si hubiera esperado esa respuesta.

—La transición entre planos causa insomnio temporal. Se ajustará en unos días.

—¿Y si no quiero ajustarme?

—Entonces tendrás días muy largos por delante.

No había simpatía en su voz.

—Ven —dijo, girándose hacia el corredor—. Es hora de empezar.

—¿Empezar qué exactamente?

—Tu entrenamiento.

No esperó confirmación. Simplemente comenzó a caminar, asumiendo que lo seguiría.

Después de un momento de vacilación, lo hice.

Caminamos en silencio a través de corredores que definitivamente no eran los mismos de ayer. Las puertas estaban en lugares diferentes. Las escaleras aparecían donde estaba segura de que no habían estado antes. La fortaleza cambiaba, adaptándose, como un organismo vivo.

—¿A dónde vamos? —pregunté finalmente.

—A un lugar donde puedas usar tu poder sin destruir nada importante.

Eso no era tranquilizador.

Descendimos varios niveles más. El aire se volvió más frío, más cargado con algo que hacía que la piel me hormigueara. Magia antigua, probablemente. Concentrada y contenida.

Finalmente llegamos a una puerta masiva, diferente a todas las demás. Negra, sí, pero grabada con símbolos que brillaban con luz azul pálida. Nox colocó la mano sobre la superficie y los símbolos respondieron, pulsando más brillantes antes de que la puerta se abriera lentamente.

Lo que había detrás me detuvo en seco.

Una sala enorme. No, enorme era inadecuado. Era vasta. El techo se elevaba tanto que desaparecía en oscuridad. Las paredes estaban tan distantes que apenas podía verlas. El suelo era piedra oscura perfectamente lisa, sin marcas ni irregularidades.

Y el aire... el aire vibraba con poder contenido.

—¿Qué es este lugar? —pregunté, mi voz sonando pequeña en el espacio.

—Sala de entrenamiento. Construida específicamente para contener magia destructiva sin colapsar.

Entré lentamente, sintiendo la presión cambiar alrededor de mí. Era como estar bajo agua pero poder respirar normalmente. Desorientador.

Nox caminó hacia el centro de la sala y se giró hacia mí.

—Ven aquí.

Me acerqué con cautela, deteniéndome a varios metros de distancia.

—Más cerca.

—Estoy lo suficientemente cerca.

—No lo estás. Necesito poder tocarte si es necesario.

—¿Por qué necesitarías tocarme?

—Porque si pierdes control, tendré que detenerte físicamente. Y prefiero no tener que cruzar toda la sala para hacerlo.

Lo miré fijamente, buscando señales de que estaba exagerando. No encontré ninguna.

Me acerqué dos pasos más.

—Suficiente —dijo—. Ahora, muéstrame tu poder.

—¿Qué?

—El Sifón, actívalo.

—No hay nada que absorber aquí.

—Hay mucho que absorber aquí. El aire está saturado con magia residual de siglos de entrenamiento. Deberías poder sentirlo.

Tenía razón. Ahora que prestaba atención, podía sentir la magia presionando contra mi piel, esperando. Era diferente a la magia de las brujas, más antigua y más... viva de alguna forma.

—No voy a absorber magia demoníaca —dije.

—¿Por qué no?

—Porque no sé qué hará. Nunca lo he hecho antes.

—Entonces este es el momento perfecto para aprender.

—¿Y si pierdo control?—pregunté.

—Por eso estoy aquí.

La confianza en su voz debería haber sido reconfortante.

No lo era.

—No voy a hacerlo —dije firmemente.

—No te lo estoy pidiendo, te lo estoy ordenando. Hicimos un trato.

La marca en mi brazo se calentó, como si estuviera respaldando sus palabras.

—Esto es peligroso.

—Sí. Y necesitas aprender a controlarlo de todas formas. Mientras más esperes, más difícil será.

Odiaba que tuviera razón.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP