Narra Kaia
El fuego me rodeaba por todos lados, no podía respirar. El humo llenaba mis pulmones, quemándome desde dentro. Intenté gritar pero no salió ningún sonido.
Mi madre estaba frente a mí, atrapada en las llamas. Su rostro se retorcía de agonía mientras gritaba mi nombre una y otra vez.
—¡Kaia! ¡Ayúdame!
Intenté moverme hacia ella pero mis piernas no respondían. Estaba congelada, inmovilizada, obligada a observar mientras las llamas la consumían. Su piel se ennegrecía, agrietándose como