Nate trazó el patrón con el dedo mientras seguía tejiendo.
—Según ella, los malos sueños quedan atrapados en la red —explicó, señalando el patrón que estaba creando—. Como moscas en una telaraña. Se enredan ahí, confundidos e incapaces de llegar a ti. Y solo los buenos sueños pueden encontrar el camino a través del centro, el agujero pequeño que dejas en medio.
—¿Y realmente funcionaban? —pregunté con curiosidad.
Nate sonrió levemente.
—Para mí sí —dijo pensativo, asintiendo.
Continuó tejiendo