Narra Kaia
—Está bien —dije, apartando finalmente mis manos de la cara de Nate—. Estás bien.
—Estaré bien —corrigió con una mueca de dolor—. Solo necesito... descansar un poco.
Me puse de pie lentamente, sintiendo como cada músculo de mi cuerpo protestaba. Mi propio brazo todavía sangraba del corte de esa maldita daga, pero no importaba ahora.
Nox seguía parado entre los cadáveres, observándonos con una expresión que no podía descifrar completamente. Había algo oscuro en sus ojos, algo que hac