Narra Nox
Un mes.
Treinta días completos buscándola en cada rincón de esta maldita ciudad, setecientas veinte horas sintiendo la marca arder en mi brazo, recordándome que Kaia no estaba conmigo y que no podía encontrarla.
Cuarenta y tres mil doscientos minutos de pura frustración mientras ese maldito hechizo de protección bloqueaba mi capacidad de localizarla.
No había dormido más de dos horas seguidas en todo ese tiempo, no podía. Cada vez que cerraba los ojos, veía su rostro. La veía alejánd