Elarimil era una hábil jinete, desde pequeña fue instruida en ello, así que le era fácil avanzar a gran velocidad con la intención de dejar atrás a su esposo que no dejaba de seguirla, sabía que tenían que ir juntos al pueblo, pero estaba molesta, en la corte podía aparentar que no le importaban los comportamientos de su marido, pero en solitario dejaba salir toda su molestia.
— ¡Majestad! ¡Va muy rápido! — algunos de los guardias que iban tras ella, se preocuparon por la velocidad que la p